viernes, 3 de mayo de 2013

Y es que merezco un amor sin dudas, sin tiritas, sin gilipolleces, alguien que cuando me ponga borracha me lleve a casa en brazos. Que no se enfade si no me entiende, ni si no sé lo que quiero. Que me saque la lengua cuando me ponga tonta y me haga enmudecer. Alguien que no pueda caminar conmigo por la calle sin cogerme de la mano. Que no me compre con regalos, pero que tenga mil detalles de papel. Que no le guste verme llorar y me haga reír hasta cuando no tenga ganas. Que de vez en cuando decida perseguirme por los bares y conocerme otra vez. Que me mire, lo mire, y me tiemblen las piernas sin remedio. Alguien que esté loco por mi, y no se olvide de decírmelo hasta en los días que menos lo merezco. Que me mate a besos por la mañana. Que no se acostumbre a mi, ni deje de inventar nombres para despertarme por las mañanas. Que si mira a otra, luego me guiñe un ojo y se ría de mis estúpidos celos. Que me de todo su cariño cuando menos lo merezca porque será cuando más lo necesite. Alguien que me trate como la princesa que toda niña pequeña desea ser. Que quiera pasar 25 de las 24 horas conmigo. Que me eche de menos antes de haberme ido, y que nunca me deje escapar, y si lo hace que se venga conmigo. Y sobre todo que no tenga que perderme para darse cuenta de que ya me ha encontrado.

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